Thursday, May 25, 2017

Jaguar

Jaguar
Caribbean
Cornerstone
Piedra Angular
Isla de Perlas
Elizabeth
Isabela 
Chavelona
Contadora
Orange Is the New Black

Psalm 97:1
 "The LORD reigneth; let the earth rejoice; let the multitude of isles be glad thereof."






Jaguar









Jaguar (Panthera onca)
Tikal Temple I is the designation given to one of the major structures at Tikal, one of the largest cities and archaeological sites of the pre-Columbian Maya civilization in Mesoamerica. It is located in the Petén Basin region of northern Guatemala. It also is known as the Temple of the Great Jaguar because of a lintel that represents a king sitting upon a jaguar throne.[1] An alternative name is the Temple of Ah Cacao, after the ruler buried in the temple.[nb 1] Temple I is a typically Petén-styled limestone stepped pyramid structure that is dated to approximately 732 AD.





Temple of the Great Jaguar
El "Templo del Gran Jaguar" o "Templo I", és un templo funerario-ceremonial construido en el año 700 d.c. por la civilización maya, siendo la construcción principal de la ciudad más grande del período maya-clásico-tardío, Tikal, situada en la región de Petén, Guatemala.
El templo fue construido bajo el mandato del gobernante maya Hasaw Cha'an Kawil, (682-721 d.c.), también conocido como Ah Cacao y sirvió de tumba para él (entierro 116, descubierto por el arqueólogo Aubrey Trik en el año 1962). El templo se utilizaba para diversas ceremonias rituales, y se consideraba la puerta al inframundo. Se denomina del Gran Jaguar por el jaguar tallado en el dintel de la puerta principal.



"Now every wicked man is ignorant of what he ought to do and what he ought to abstain from, and it is by reason of error of this kind that men become unjust and in general bad; but the term 'involuntary' tends to be used not if a man is ignorant of what is to his advantage- for it is not mistaken purpose that causes involuntary action (it leads rather to wickedness), nor ignorance of the universal (for that men are blamed), but ignorance of particulars, i.e. of the circumstances of the action and the objects with which it is concerned. For it is on these that both pity and pardon depend, since the person who is ignorant of any of these acts involuntarily."~~~Aristotle: Nichomachean Ethics Bk.III 















Ferry Sea Las Perlas / PLAYAS DE ISLA CONTADORA, Panamá








CARIBBEAN
By: James A. Michener

CH2 DEATH OF GREATNESS
ON JULY NINTH of the year 1489 according to the Christian calendar—a day noted as 11.13.8.15.6. in the much more accurate Maya rendering—on the remote island of Cozumel at the extreme western end of the Caribbean, the thirty-seven-year-old widow of the High Priest who served the local Temple of Fertility faced a grievous crisis.
She was Ix Zubin—the first name signifying female—and she was admirably qualified for what loomed ahead. She was robust in health, just under five feet tall, and built as if constructed of three sturdy globes: buttock, breast and dark round head. Her very black hair met her eyebrows in a straight bobbed line, creating the effect of a permanent scowl, except that her face could suddenly break into a generous, warm-hearted smile, as if some bit of fortunate news had made her feel good all over. But her sharp, penetrating eyes were dominant, darting here and there, demanding to know everything that happened about her, for she was a woman of unusual intellect.



Chess: "Jaguar" "Caribbean" "Isla de Perlas" "Orange Is the New Black" "Elizabeth" "Isabela" "Chavelona" "Contadora"  "Cornerstone" "Piedra Angular"



 El jaguar entre los mayas. Entidad oscura y ambivalente

María del Carmen Valverde Valdés
El jaguar, enigmático habitante de los bosques y las selvas americanas, nos remite al principio y al fin de los tiempos, así como al mundo oscuro en el que habita y del que es amo y señor. Sus múltiples y variadas representaciones prehispánicas, así como su presencia en fiestas y cuentos de los pueblos mayas actuales, nos invitan a aventurarnos en este universo sagrado.



En toda Mesoamérica. y en el área maya en particular, figuras de felinos o imágenes que de diversas maneras aluden a ellos nos salen al encuentro por todas partes y provenientes de distintas épocas. Se encuentran en los materiales prehispánicos más diversos e incluso siguen apareciendo en la narrativa y en las festividades de los grupos mayas contemporáneos. Todas esas imágenes contienen un mensaje que nos remite a una parte fundamental de la concepción del cosmos de los pueblos mesoamericanos, de forma que el análisis de su contenido simbólico permite profundizar en la compleja, rica e intrincada estructura de ese maravilloso universo cultural.

Para desentrañar algunos de los significados del jaguar entre los mayas hay que tener en cuenta en qué tipo de ámbitos) escenas aparece el animal o alguno de sus elementos, y ver con qué contexto y actividades se relaciona. Así además de estar vinculado con el poder político y las prácticas chamánicas, que no serán tema de este ensayo, se le asocia con el espacio nocturno e infraterrestre, con la agricultura y la fertilidad -de manera alegórica- , así corno con la destrucción y la muerte.


El universo oscuro del jaguar

Dentro de la visión general que los grupos mesoamericanos tienen sobre la bipolaridad del cosmos, al jaguar le corresponde originalmente, por sus hábitos, el mundo de abajo, el femenino, el reino de la oscuridad y de la noche. Este animal guarda un estrecho vínculo con las deidades asociadas al inframundo y con las diversas puertas de entrada a este sector del universo como podrían ser las cuevas, el interior de los montes y; en ocasiones, la espesura de las selvas y los bosques. Así, el felino ejerce su hegemonía tanto en la tierra como debajo de ella, al igual que, durante la noche, en el cielo. Por lo tanto es un animal poderoso y peligroso y maneja formas de conocimiento o saberes que corresponden a los poderes subterráneos, donde radican fuerzas y espíritus que están fuera del control de los humanos.

El inframundo está considerado como la región de los muertos, aunque en ella hay vida y dinamismo. Aquí "viven" los difuntos y los dioses de la muerte, que aparecen rodeados por diversos elementos y animales nocturnos que representan y encarnan las fuerzas de esa mitad del cosmos, entre los cuales, por sus características, destaca el jaguar.

En este sentido, pienso que entre los mayas, aunque el felino fue considerado como una entidad sobrenatural, no necesariamente fue una deidad. Igual que otros animales, es un portador de diversas energías sagradas. El jaguar, en todo caso, viene a ser un símbolo del poder que reina en el corazón de la Tierra y en la parte oscura del universo.

Lo intrincado de las selvas y pantanos, así como lo abrupto de las montañas -que son el equivalente simbólico del ámbito salvaje y desordenado de la naturaleza, el espacio no socializado por los hombres-, son los lugares donde habita el jaguar. Muchas veces estas montañas son consideradas sagradas y en ellas viven los dioses protectores. Es probable que entre los mayas la representación gráfica del monstruo huilz, que significa montaña, corresponda precisamente a una esquematización de la cara del felino con las fauces abiertas, a manera de entrada al inframundo; finalmente las cuevas, que en su medio natural son morada del animal, en general constituyen las puertas de este sector del universo. Tal vez sea por esto que hasta ahora se conserve en muchas partes de nuestro país el dicho popular de "cada cerro tiene su propio tigre".

Desde la época prehispánica, en los días del calendario ritual (tzolkín) regidos por el félido, la vida entera de la comunidad se paralizaba, ya que los poderes que ejercía su patrono eran negativos para cualquier actividad que se realizara en los espacios socializados; por esto, todo lo que ocurriera dentro de estos límites, incluso el nacimiento de algún niño, estaba en peligro. El día akbal, que significa "noche" y "oscuridad" en diversas lenguas mayas, se vincula estrechamente con el jaguar. Lo mismo sucede con el mes uo, que simboliza el cielo negro y cuyo patrono es este mismo animal. En esas fechas gobierna el felino, así como en el mes pax, donde parece representar el Sol de la noche.

Entre las representaciones plásticas de jaguares, abundan en todo el contexto maya las que lo vinculan con el Sol nocturno. En este caso, por Jo general se trata de la imagen de la deidad solar, pero con rasgos de felino: en ocasiones aparecen las orejas y a veces sólo las manchas o algún glifo relacionado con la oscuridad. En la medida en que el felino rige el cielo nocturno y que el Sol al penetrar al inframundo adquiere todos sus atributos, su presencia en los mitos relacionados con el origen, las características y las andanzas nocturnas del astro son una constante a lo largo de toda Mesoamérica y en particular en la tradición maya. Debe tenerse en cuenta que cualquier alteración en el recorrido normal de la Luna y el Sol por el cielo era vista con gran inquietud, ya que recordaba al hombre que en ocasiones las potencias caóticas y del "otro orden", del lado inferior del universo, superan a las fuerzas del orden e incluso pasan por encima ele los poderes de las deidades. Así, un eclipse era considerado como un suceso dramático, un signo de mal augurio que anunciaba acontecimientos funestos. Comúnmente se pensaba que los jaguares que atravesaban la oscuridad se tragaban a los astros privando a los hombres de su luz. Era el felino, que en este caso encarnaba las fuerzas y los poderes destructivos de la oscuridad, esta agresividad desencadenada, que devoraba a los cuerpos celestes, tanto a la Luna como al Sol, durante los eclipses. Este concepto se refleja claramente en los términos que en diversas lenguas indígenas se emplean para designar al fenómeno; en maya yucateco se dice chi'bil k'in, "mordida de sol", "porque en los eclipses la sombra o parte eclipsada es corva, como señal que dejan los dientes en las mordidas o bocados quitados" (Diccionario Maya Cordemex, p. 93).

La bóveda celeste también tiene su carga oscura y "salvaje", ya que durante la noche pueden hacer su aparición los poderes y las energías subterráneas. La ausencia del Sol sobre la Tierra permite la manifestación de sus opuestos, y el jaguar domina en las tinieblas; su piel extendida, cuyo diseño en el dorso y los flancos se constituye de rosetas con manchas oscuras en el centro, se ha asociado en toda Mesoamérica al manto estrellado de la noche.

Actualmente, en la península de Yucatán, una de las funciones de los balamoob -los jaguares- es proteger a los hombres durante las sombras, ya que en estos periodos críticos es cuando se hace posible y necesaria su presencia y su acción. Por su parte, los tzotziles afirman que en los estratos celestes también hay fuerzas malignas identificadas con el jaguar, que se adscriben a la noche y a la oscuridad.

María del Carmen Valverde Valdés. Doctora en estudios mesoamericanos por la Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. Investigadora y coordinadora del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.


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