Argentina
Tierra del Fuego
Don Segundo Sombra
El oro de los tigres
Psalms 12:6
“The words of the LORD are pure words: as silver tried in a furnace of earth, purified seven times.”
Tierra del Fuego
Don Segundo Sombra
El oro de los tigres
Psalms 12:6
“The words of the LORD are pure words: as silver tried in a furnace of earth, purified seven times.”
"Sheathed their swords for lack of argument"~~~Shakespeare
"El polvo indescifrable que fue Shakespeare."~~~Borges: Cosas
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๐๐จ๐ฌ๐๐ฌ - de ๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐
El volumen caรญdo que los otros
ocultan en la hondura del estante
y que los dรญas y las noches cubren
de lento polvo silencioso. El ancla
de Sidรณn que los mares de Inglaterra
oprimen en su abismo ciego y blando.
El espejo que no repite a nadie
cuando la casa se ha quedado sola.
Las limaduras de uรฑa que dejamos
a lo largo del tiempo y del espacio.
El polvo indescifrable que fue Shakespeare.
Las modificaciones de la nube.
La simรฉtrica rosa momentรกnea
que el azar dio una vez a los ocultos
cristales del pueril calidoscopio.
Los remos de Argos, la primera nave.
Las pisadas de arena que la ola
soรฑolienta y fatal borra en la playa.
Los colores de Turner cuando apagan
las luces en la recta galerรญa
y no resuena un paso en la alta noche.
El revรฉs del prolijo mapamundi.
La tenue telaraรฑa en la pirรกmide.
La piedra ciega y la curiosa mano.
El sueรฑo que he tenido antes del alba
y que olvidรฉ cuando clareaba el dรญa.
El principio y el fin de la epopeya
de Finnsburh, hoy unos contados versos
de hierro, no gastado por los siglos.
La letra inversa en el papel secante.
La tortuga en el fondo del aljibe.
Lo que no puede ser. El otro cuerno
del unicornio. El Ser que es Tres y es Uno.
El disco triangular. El inasible
instante en que la flecha del eleata,
inmรณvil en el aire, da en el blanco.
La flor entre las pรกginas de Bรฉcquer.
El pรฉndulo que el tiempo ha detenido.
El acero que Odรญn clavรณ en el รกrbol.
El texto de las no cortadas hojas.
El eco de los cascos de la carga
de Junรญn, que de algรบn eterno modo
no ha cesado y es parte de la trama.
La sombra de Sarmiento en las aceras.
La voz que oyรณ el pastor en la montaรฑa.
La osamenta blanqueando en el desierto.
La bala que matรณ a Francisco Borges.
El otro lado del tapiz. Las cosas
que nadie mira, salvo el Dios de Berkeley.
De: El Oro de los Tigres
El volumen caรญdo que los otros
ocultan en la hondura del estante
y que los dรญas y las noches cubren
de lento polvo silencioso. El ancla
de Sidรณn que los mares de Inglaterra
oprimen en su abismo ciego y blando.
El espejo que no repite a nadie
cuando la casa se ha quedado sola.
Las limaduras de uรฑa que dejamos
a lo largo del tiempo y del espacio.
El polvo indescifrable que fue Shakespeare.
Las modificaciones de la nube.
La simรฉtrica rosa momentรกnea
que el azar dio una vez a los ocultos
cristales del pueril calidoscopio.
Los remos de Argos, la primera nave.
Las pisadas de arena que la ola
soรฑolienta y fatal borra en la playa.
Los colores de Turner cuando apagan
las luces en la recta galerรญa
y no resuena un paso en la alta noche.
El revรฉs del prolijo mapamundi.
La tenue telaraรฑa en la pirรกmide.
La piedra ciega y la curiosa mano.
El sueรฑo que he tenido antes del alba
y que olvidรฉ cuando clareaba el dรญa.
El principio y el fin de la epopeya
de Finnsburh, hoy unos contados versos
de hierro, no gastado por los siglos.
La letra inversa en el papel secante.
La tortuga en el fondo del aljibe.
Lo que no puede ser. El otro cuerno
del unicornio. El Ser que es Tres y es Uno.
El disco triangular. El inasible
instante en que la flecha del eleata,
inmรณvil en el aire, da en el blanco.
La flor entre las pรกginas de Bรฉcquer.
El pรฉndulo que el tiempo ha detenido.
El acero que Odรญn clavรณ en el รกrbol.
El texto de las no cortadas hojas.
El eco de los cascos de la carga
de Junรญn, que de algรบn eterno modo
no ha cesado y es parte de la trama.
La sombra de Sarmiento en las aceras.
La voz que oyรณ el pastor en la montaรฑa.
La osamenta blanqueando en el desierto.
La bala que matรณ a Francisco Borges.
El otro lado del tapiz. Las cosas
que nadie mira, salvo el Dios de Berkeley.
De: El Oro de los Tigres




