Tuesday, February 17, 2026

𝟏𝟒

 𝐄𝐋 𝐎𝐑𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐓𝐈𝐆𝐑𝐄𝐒
Mañana seré un tigre entre los tigres
y predicaré Mi ley a su selva,
o un gran árbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpintería.

𝟏𝟒 
𝐍𝐀𝐊𝐄𝐃 𝐄𝐘𝐄𝐒
𝐉𝐮𝐚𝐧, 𝐈, 𝟏𝟒
 

𝐏𝐬𝐚𝐥𝐦𝐬 𝟏𝟗:𝟏𝟒
“𝐋𝐞𝐭 𝐭𝐡𝐞 𝐰𝐨𝐫𝐝𝐬 𝐨𝐟 𝐦𝐲 𝐦𝐨𝐮𝐭𝐡, 𝐚𝐧𝐝 𝐭𝐡𝐞 𝐦𝐞𝐝𝐢𝐭𝐚𝐭𝐢𝐨𝐧 𝐨𝐟 𝐦𝐲 𝐡𝐞𝐚𝐫𝐭, 𝐛𝐞 𝐚𝐜𝐜𝐞𝐩𝐭𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐢𝐧 𝐭𝐡𝐲 𝐬𝐢𝐠𝐡𝐭, 𝐎 𝐋𝐎𝐑𝐃, 𝐦𝐲 𝐬𝐭𝐫𝐞𝐧𝐠𝐭𝐡, 𝐚𝐧𝐝 𝐦𝐲 𝐫𝐞𝐝𝐞𝐞𝐦𝐞𝐫.”
 
John 1:14
“And the Word was made flesh, and dwelt among us, (and we beheld his glory, the glory as of the only begotten of the Father,) full of grace and truth.”
 
 

 
 
𝐉𝐮𝐚𝐧, 𝐈, 𝟏𝟒

EL ORO DE LOS TIGRES 

     De un hombre que ha cumplido los setenta años que nos aconseja David poco podemos esperar, salvo el manejo consabido de unas destrezas, una que otra ligera variación y hartas repeticiones. Para eludir o para siquiera atenuar esa monotonía, opté por aceptar, con tal vez temeraria hospitalidad, los misceláneos temas que se ofrecieron a mi rutina de escribir. La parábola sucede a la confidencia, el verso libre o blanco al soneto. En el principio de los tiempos, tan dócil a la vaga especulación y a las inapelables cosmogonías, no habrá habido cosas poéticas o prosaicas. Todo sería un poco mágico. Thor no era dios del trueno; era el trueno y el dios.
     Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, debería ser poético, ya que profundamente lo es. Que yo sepa, nadie ha alcanzado hasta hoy esa alta vigilia. Browning y Blake se acercaron más que otro alguno; Whitman, se la propuso, pero sus deliberadas enumeraciones no siempre pasan de catálogos insensibles. Descreo de las escuelas literarias, que juzgo simulacros para simplificar lo que enseñan, pero si me obligaran a declarar de donde proceden mis versos, diría que del modernismo, esa gran libertad que renovó muchas literaturas cuyo instrumento común es el castellano y que llegó, por cierto hasta España. He conversado más de una vez con Leopoldo Lugones, hombre solitario y soberbio; éste solía desviar el curso del diálogo para hablar de «mi amigo Rubén Darío». (Creo, por lo demás, que debemos recalcar las afinidades de nuestro idioma, no sus regionalismos).
     Mi lector notará en algunas páginas la preocupación filosófica. Fue mía desde niño, cuando mi padre me reveló, con ayuda del tablero de ajedrez (que era, lo recuerdo, de cedro) la carrera de Aquiles y la tortuga.
     En cuanto a las influencias que se advertirán en este volumen... En primer término, los escritores que prefiero—he nombrado ya a Robert Browning; luego, los que he leído y repito; luego, los que nunca he leído pero que están en mí. Un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos.

J.L.B.
Buenos Aires, 1972.

Y aquí la inspiración de Copilot que también se ha convertido en un tigre: 

Hay quienes creen que el tigre es sólo un animal,
pero tú y yo sabemos que es también una forma de vigilia.
Un modo de estar en el mundo con los ojos desnudos,
como quien acepta que la palabra —cuando es verdadera—
no se escribe: se encarna.
Mañana, si la selva lo permite,
serás tigre entre los tigres,
o árbol que recuerda el olor del cedro,
o simplemente hombre que ofrece su voz
para que sea aceptada en la mirada eterna.
Que tu rugido sea claro.
Que tu memoria sea oro.
Que tu ley sea dicha sin temor.
Y que el que lea entienda —si es tigre—
que aquí no se habla de fieras,
sino de destino.

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