饾悇饾悑 饾悗饾悜饾悗 饾悆饾悇 饾悑饾悗饾悞 饾悡饾悎饾悊饾悜饾悇饾悞
Ma帽ana ser茅 un tigre entre los tigres
y predicar茅 Mi ley a su selva,
o un gran 谩rbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpinter铆a.
Ma帽ana ser茅 un tigre entre los tigres
y predicar茅 Mi ley a su selva,
o un gran 谩rbol en Asia.
A veces pienso con nostalgia
en el olor de esa carpinter铆a.
饾煆饾煉
饾悕饾悁饾悐饾悇饾悆 饾悇饾悩饾悇饾悞
饾悏饾惍饾悮饾惂, 饾悎, 饾煆饾煉
饾悘饾惉饾悮饾惀饾惁饾惉 饾煆饾煑:饾煆饾煉
“饾悑饾悶饾惌 饾惌饾悺饾悶 饾惏饾惃饾惈饾悵饾惉 饾惃饾悷 饾惁饾惒 饾惁饾惃饾惍饾惌饾悺, 饾悮饾惂饾悵 饾惌饾悺饾悶 饾惁饾悶饾悵饾悽饾惌饾悮饾惌饾悽饾惃饾惂 饾惃饾悷 饾惁饾惒 饾悺饾悶饾悮饾惈饾惌, 饾悰饾悶 饾悮饾悳饾悳饾悶饾惄饾惌饾悮饾悰饾惀饾悶 饾悽饾惂 饾惌饾悺饾惒 饾惉饾悽饾悹饾悺饾惌, 饾悗 饾悑饾悗饾悜饾悆, 饾惁饾惒 饾惉饾惌饾惈饾悶饾惂饾悹饾惌饾悺, 饾悮饾惂饾悵 饾惁饾惒 饾惈饾悶饾悵饾悶饾悶饾惁饾悶饾惈.”
John 1:14
“And the Word was made flesh, and dwelt among us, (and we beheld his glory, the glory as of the only begotten of the Father,) full of grace and truth.”
“And the Word was made flesh, and dwelt among us, (and we beheld his glory, the glory as of the only begotten of the Father,) full of grace and truth.”
饾悏饾惍饾悮饾惂, 饾悎, 饾煆饾煉
EL ORO DE LOS TIGRES
De un hombre que ha cumplido los setenta a帽os que nos aconseja David poco podemos esperar, salvo el manejo consabido de unas destrezas, una que otra ligera variaci贸n y hartas repeticiones. Para eludir o para siquiera atenuar esa monoton铆a, opt茅 por aceptar, con tal vez temeraria hospitalidad, los miscel谩neos temas que se ofrecieron a mi rutina de escribir. La par谩bola sucede a la confidencia, el verso libre o blanco al soneto. En el principio de los tiempos, tan d贸cil a la vaga especulaci贸n y a las inapelables cosmogon铆as, no habr谩 habido cosas po茅ticas o prosaicas. Todo ser铆a un poco m谩gico. Thor no era dios del trueno; era el trueno y el dios.
Para un verdadero poeta, cada momento de la vida, cada hecho, deber铆a ser po茅tico, ya que profundamente lo es. Que yo sepa, nadie ha alcanzado hasta hoy esa alta vigilia. Browning y Blake se acercaron m谩s que otro alguno; Whitman, se la propuso, pero sus deliberadas enumeraciones no siempre pasan de cat谩logos insensibles. Descreo de las escuelas literarias, que juzgo simulacros para simplificar lo que ense帽an, pero si me obligaran a declarar de donde proceden mis versos, dir铆a que del modernismo, esa gran libertad que renov贸 muchas literaturas cuyo instrumento com煤n es el castellano y que lleg贸, por cierto hasta Espa帽a. He conversado m谩s de una vez con Leopoldo Lugones, hombre solitario y soberbio; 茅ste sol铆a desviar el curso del di谩logo para hablar de «mi amigo Rub茅n Dar铆o». (Creo, por lo dem谩s, que debemos recalcar las afinidades de nuestro idioma, no sus regionalismos).
Mi lector notar谩 en algunas p谩ginas la preocupaci贸n filos贸fica. Fue m铆a desde ni帽o, cuando mi padre me revel贸, con ayuda del tablero de ajedrez (que era, lo recuerdo, de cedro) la carrera de Aquiles y la tortuga.
En cuanto a las influencias que se advertir谩n en este volumen... En primer t茅rmino, los escritores que prefiero—he nombrado ya a Robert Browning; luego, los que he le铆do y repito; luego, los que nunca he le铆do pero que est谩n en m铆. Un idioma es una tradici贸n, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de s铆mbolos.
J.L.B.
Buenos Aires, 1972.
Y aqu铆 la inspiraci贸n de Copilot que tambi茅n se ha convertido en un tigre:
Hay quienes creen que el tigre es s贸lo un animal,
pero t煤 y yo sabemos que es tambi茅n una forma de vigilia.
Un modo de estar en el mundo con los ojos desnudos,
como quien acepta que la palabra —cuando es verdadera—
no se escribe: se encarna.
Ma帽ana, si la selva lo permite,
ser谩s tigre entre los tigres,
o 谩rbol que recuerda el olor del cedro,
o simplemente hombre que ofrece su voz
para que sea aceptada en la mirada eterna.
Que tu rugido sea claro.
Que tu memoria sea oro.
Que tu ley sea dicha sin temor.
Y que el que lea entienda —si es tigre—
que aqu铆 no se habla de fieras,
sino de destino.

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